Faltaba un poco más de media hora para el show y sólo se veían unas 15, 20 personas con su entrada en la mano esperando para entrar...algún que otro curioso caminaba por los pasillos, averiguando quién tocaba, cómo conseguir la entrada y algún que otro dato más...(no había mucho clima sinceramente). Nosotros ya especulábamos con el horario de comienzo y de final del show, ya que teníamos unos cuantos kilometros hasta casa y compromisos a la mañana siguiente. Las ganas que teníamos de Estelares nos hicieron pararnos a pasitos de la entrada, como metiendo presión para que apuraran el trámite y abrieran las puertas para entrar. A los 15 segundos miré para atrás y se había armado una enorme fila atrás nuestro, algo muy raro, no sé de dónde había salido tanta gente. Ya me estaba impacientando y por fin abrieron, pasaron algunas chicas y atrás pasamos nosotros...nos ubicamos adelante de todo y sacamos la bandera. De repente después de un rato pasó lo mismo que había pasado en la entrada... miré para atrás y ya no quedaban butacas vacías, estaba LLENO literamente...pensé que ya iba a empezar el show pero tardaron unos minutos más. Cuando salieron a escena volví a mirar para atrás de curioso y ya había una cantidad impresionante de gente parada, a los costados, en lospasillos, adelante, atrás... una locura. Nunca me había pasado algo así, nunca vi tanto público en un recital exclusivo de Estelares. Se apagaron las luces y arrancaron con la
alcoba, un tema que hacen siempre al principio, un lindo tema para empezary entrar en calor. Después otro tema viejo,
me hundo, y ya la gente se soltaba más. Carlitos ya estaba transpirando como si hubiera estado tocando hacía 2 horas y media, y tan sólo iban menos de 10 minutos. Ya en el tercer tema,
en la habitación, la gente se animaba a cantar, a aplaudir con ganas... ya estaba todo dado. A Manuel se lo notaba muy contento, muy agradecido de estar en la ciudad donde se crió musicalmente, cantándole a su gente. Entre los temas más conocidos y los temas viejos que le gustan a todos, el público se sentía muy a gusto. En pasajes de algunas canciones, el grito se hacía escuchar, las manos en alto; parecía como estar en una tribuna de fútbol. Algunos hasta ya se sabían los temas nuevos (
aire, she said, paul klee)...hombres y mujeres gritaban por Víctor entre tema y tema, se sentían como obligados. Cerraron con
oscarcito de la hoya, la gente aplaudía muy fuerte, como pidiéndoles a los músicos que no se fueran. Las luces se apagaron y se fueron. Con tanta gente esperando, aplaudiendo, expectantes, los Estelares volvieron a escena a regalarles unas cancionces más. Entró primero Pali, haciendo un solo de bajo excelente... al rato entró Carlitos y lo siguió al pie de la letra; ya se sabia que se venia
la remera. Entraron Víctor y Manuel y la gente enloqueció, querían que esa noche no terminara nunca. Pero después de
bienvenida llegó el último tema, el que la gente tanto quiere escuchar,
el corazón sobre todo fue como el broche de oro, el último regalo de los Estelares para su querido público platense. Para toda esa gente que se había acercado al auditorio, esas 600 personas que sin importar que era un día de semana dejaron todo y fueron a verlos, ese fue el último tema, y todo el show, un regalo. Musicalmente impecable, un clima hermoso y un gran cierre. Y después encima me tomé una quilmes y me comí la empanada de carne más rica que probé en mi vida.
Guido Arilla.